<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener("load", function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <iframe src="http://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID=16952956&amp;blogName=Desechos+procesados+de+mi+mente&amp;publishMode=PUBLISH_MODE_BLOGSPOT&amp;navbarType=SILVER&amp;layoutType=CLASSIC&amp;searchRoot=http://armadamermada.blogspot.com/search&amp;blogLocale=es_ES&amp;homepageUrl=http://armadamermada.blogspot.com/&amp;vt=3167766252639305220" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" frameborder="0" height="30px" width="100%" id="navbar-iframe" allowtransparency="true" title="Blogger Navigation and Search"></iframe> <div></div>
5.10.05

21:41 - Capitulo II: Solomillo al Salazón Simulation

Mientras ensuciaba su espada en el cadáver del pelapatatas, Cilo el Descuajaringador[1] pensó en las oscuras razones que habrían llevado a sus jefes a elegirle para una misión gilisosa. Y, para empezar, en la misma naturaleza de esa misión. Hasta donde él sabía[2] “gilisosa” significaba “mastuerza que no se abre de piernas”, pero en ningún caso estaba relacionado con robos y con pasar sin ser visto. Las razones de este nombre escapaban tanto a su entendimiento como la existencia de la gramática. Aparte, Cilo no trabajaba motivado si no podía amputar miembros con una mano mientras con la otra dejaba KO caballos y con la boca arrancaba orejas[3]. Pero el no era nadie para cuestionar las sabias decisiones del mando superior.

Varios cientos de millómetros al norte, un soldado anónimo[4] al servicio de Lord Striker deambulaba por el bosque cumpliendo su castigo[5], sin dejar de preguntarse para qué necesitaría el alto mando tantas setas alucinógenas.

Cilo, con la espada ya embadurnada de sangre y goteando vísceras (como debía ser), se adentró en el campamento. Las tiendas de los soldados, en filas de a dos, se extendían a ambos lados de la avenida principal, que desembocaba en el pabellón de los oficiales[6]. Lo que menos temía el sofisticado berserk era despertarlos: a juzgar por los antediluvianos ronquidos que le rodeaban, el octavo batallón de elefantes bailarines de claqué[7] podría haber pasado borracho por encima de las tiendas sin que nadie lo notara. Solo una cosa le preocupaba, y era el hambre feroz que lo acosaba. Llevaba sin comer casi dos horas, espacio de tiempo nada desdeñable para quien podía doblar un yunque con los músculos del ombligo (de hecho, Cilo había patentado varios músculos que nadie más tenía). Acalló los rugidos de su estómago prometiéndose a sí mismo un oso a la naranja [8] cuando terminara, y se acercó sigilosamente al pabellón de oficiales. A través de la fina pared de la tienda, de piel de escroto de desertor, se apreciaban unas figuras sentadas, que pudieran estar hablando sobre algo importante[9]. Pegó el oído a la pared y se concentró en escuchar. Tras media hora poniendo cara de estreñido sin que su oído ni sus facultades mentales mejoraran (o aparecieran) por ello, decidió que sería mejor escuchar a secas.

¿Qué reveladores revelaciones le serán reveladas a...? Vale, vale, ese chiste ya lo he hecho. ¿Descubrirá la receta de la sopa de sobre? ¿Quizás el siglo en que nació Ana Obregón? ¿La viagra que usa Dinio? ¿A qué huelen las nubes (yo creo que echan un pestazo a ozono que tira pa'trás)? ¿O por qué en los anuncios de compresas nunca sale un chocho? Si quieres saberlo, pregunta a los farfollas de Evax. De todas forma, el miércoles otro capítulo (o excusa).



[1] Dejó de llamarse Cecilio Alfonso cuando la anchura de sus hombros empezó a usarse para medir distancias entre estrellas.

[2] Hasta la parte de dentro de su frente.

[3] Algunos años y cambios de coloración después, uno de sus descendientes sería juzgado por esto. A nadie le importó que fuera una tradición transmitida de padres a hijos. O tempora o mores!

[4] La región de Anonia tenía una rica tradición militar.

[5] En el ejército de Lord Striker no existía el enchufismo ni los sobornos; regalarle un jamón mensual al sargento era obligatorio y su no cumplimiento conllevaba trabajos forzados y un mes de suspensión*.

*Y no era ninguna tontería ser la suspensión de un carro durante un mes.

[6] Esto no respondía a ningún motivo estratégico. Los soldados habían ido colocándose lo más cerca de la puerta que podían, por si acaso, y los oficiales habían llegado los últimos y se habían tenido que joder.

[7] Remítase el lector a las setas alucinógenas para comprender ciertas decisiones pintorescas.

[8] Antigua receta de los berserker que, afortunadamente, ha llegado a nosotros:

ISTRUSIONES DE prEPARASIOM (para 1 pesona o 2 si son Flacas);

1: tE comes el Hoso

4: antes te Comes la naramja.

[9] O cantando la Carmina Burana a peos, que vamos, con los ronquidos se iba a oír igual...


Anonymous nixtol dixit...

Este miercoles no ha habido ni historia ni excusa... que pasa, que era fiesta y no habia ganas? :P  


Anonymous nixtol dixit...

Definitivamente el blog ha muerto... que poco ha durado, no?
:(  


Blogger CyaN dixit...

Justo ahora estaba pensando en revivirlo. Con un aire más generalista, eso sí; la historietucha esta ha dado para poco. Permanezcan a la espera.  


Publicar un comentario en la entrada

© CyaN Rigaut de Lautréamont, 2005 - Usando recursos de Blogger y Blogger Templates